Discurso del secretario gral. Jorge Ramírez en la fundación del partido Comunes

COMUNES: Militar en un proyecto feminista, popular y democrático como forma de vida.
Compañeras y compañeros,
En momentos en que la desacreditación a la política y a los partidos políticos llega a sus niveles más altos hemos decidido fundar uno con más fuerza que nunca.
Hemos decidido con COMUNES retornar a lo político . Y cuando decidimos retornar a lo político, decimos retornar a la militancia y a la construcción de los cuadros políticos que tienen la convicción y obligación de entregar lo mejor para aportar en las transformaciones que Chile requiere.
Cuando decidimos fundar COMUNES, lo hacemos con la convicción de que es necesario fortalecer al Frente Amplio, pero sobre todo porque entendemos que la fragmentación y división de la izquierda le hace a mal a Chile.
Pero sabemos que no basta con fundar un partido para lograr estos objetivos, debemos entender que tenemos la obligación de construir un proyecto político con militancia activa, popular, feminista y democrática de Arica a Punta Arenas, porque cuando decidimos militar en un proyecto político, decidimos ponernos al servicio de un colectivo que tiene un objetivo común.
El sentido de SER de la militancia en un proyecto político, tiene que ver entonces con trabajar por la transformación de la realidad político-social que hoy genera desigualdades e injusticias en nuestro país. Por eso hemos decidido fundar un nuevo partido, pero no un partido más, hemos decido construir un partido de militantes y cuadros políticos, que se pongan al servicio de la gente, que tenga la audacia y la rebeldía para enfrentarse a la casta, que no tenga miedos de enfrentarse a los poderosos de siempre, que seamos capaces de decirle a Chile lo que pensamos, lo que creemos y lo que aspiramos.
Decía Néstor: “ Tenemos que dejar de sentir vergüenza de las cosas que defendemos, nos quieren hacer sentir a veces que son posturas que deben ser “revisadas” en nombre de la supuesta racionalidad. ¿Qué es la racionalidad, compañeras y compañeros? La racionalidad para la casta es bajar la cabeza, acordar cualquier cosa pactando disciplinada y educadamente con determinados intereses.
No, compañeras y compañeros, que no nos confundan, la racionalidad es la justicia, es una sociedad de derechos, es un país en común y alegre.
Y para recuperar la justicia y la alegría cada uno de las y los militantes populares y feministas de COMUNES tenemos que estar dispuestos a militar, militar y militar, transformar, transformar y transformar, hasta que en Chile exista la justicia y una sociedad de derechos que alcance a todos:
Por eso compañeras y compañeros cuando militar adquiere el significado de ponerse al servicio de la gente, el proyecto político en el que participamos tiene su razón de ser. Por eso en COMUNES lo colectivo, la formación y la militancia deben ser siempre prioridad.
Esto es fundamental, porque será la manera que nos permitirá enfrentar colectivamente, los desafíos que tenemos por delante.
COMUNES debe ser un partido dispuesto a asumir los riesgos necesarios para aportar en la transformación democrática y social que requiere Chile. Debemos estar dispuestos a dotar de mayor dinamismo al Frente Amplio.
Pero también tenemos que ser capaces de aportar en la articulación de las fuerzas transformadoras de nuestros país.
Pero que quede claro no basta articularse con el objetivo de la UNIDAD para derrotar a la derecha, se requiere una articulación de fuerzas transformadoras que estén dispuestas a superar el pacto de la transición y ofrecerle a Chile un nuevo pacto social y político.
Y eso no lo harán quienes representan una oligarquía, que a través de sus vínculos familiares y económicos han conformado una verdadera casta político-económica. A ellos nos enfrentamos nosotras y nosotros, la gente común, la ciudadanía organizada, quienes demandamos los derechos de las mujeres, niñas y la diversidad sexual y de género, quienes luchamos por pensiones dignas y salarios justos, así como por una economía que respete nuestro medio ambiente; quienes exigimos que se respeten de una vez por todas los derechos de la infancia, quienes desde los clubes sociales exigimos la democratización del deporte; quienes luchamos por el derecho al agua y la nacionalización de nuestros recursos naturales. Nosotras y nosotros, a quienes nos han querido dejar sin voz, a quienes nos han querido separar, como si nuestras diversas luchas no tuvieran un mismo antagonista.
El desafío es entonces una articulación que logre hacer confluir una mayoría popular, disputarle la hegemonía de la democracia a las élites -del mundo privado y del aparato estatal-, que permita avanzar en la consolidación de una sociedad de derechos, en la radicalización de la democracia y le ofrezca un nuevo pacto social a Chile en donde el protagonismo lo tenga la gente.
Esto, no podemos hacerlo si no estamos convencidos y convencidas de que militando en este proyecto es que estaremos acercándonos al logro de nuestros ideales, encantándonos por lo que hacemos, sintiendo cada paso que damos. Esto es enamorarse del proyecto, que solo es consecuencia de amar a nuestro pueblo. Por lo tanto, no hay militancia en un proyecto popular sin pasión, pasión por eliminar las injusticias, por defender a quienes sufren más duramente la sociedad del lucro, el neoliberalismo y el patriarcado; pasión por defender nuestras ideas y banderas de lucha; pasión en ir a gritarles a los poderosos en sus caras, que no les tenemos miedo, que llegamos para quedarnos, para sacarlos de los espacios de poder, para devolverle la patria a la gente y reivindicar nuestros derechos.
El significado de militar es entonces poner la vida en cada una de las cosas que hacemos, porque tras ello está la convicción de generar las transformaciones que nuestro pueblo requiere.
Militar y transformar.
Adelante compañeras y compañeros! Sí se puede!