La conducción de Sergio Micco en el INDH es insostenible

Recientemente el medio de prensa Interferencia hizo público un cambio de criterio adoptado por el INDH para informar el número de víctimas de trauma ocular del estallido social: Se limitó el número de víctimas presentado a los casos que se judicializaron, pasando de 460 a 163. Este cambio de criterio habría sido adoptado de manera unilateral por parte de la dirección del Instituto, sin pasar por el Consejo directivo, y omitiendo las cifras que ha elaborado la Unidad de Estudios del Instituto a partir de los datos recogidos en terreno por los funcionarios y funcionarias del INDH.  

Revisado el documento titulado "BALANCE INDH: A UN AÑO DE LA CRISIS SOCIAL" con datos sobre las violaciones de derechos humanos durante el estallido social, pudimos constatar que efectivamente en la página dos se señala que el número de víctimas totales de trauma ocular (sin mención a la presentación de querellas) serían solo 163, es decir, 297 menos que en reporte de marzo de 2020.

Ante esto, consideramos que la actual conducción del INDH por parte del Director Sergio Micco es insostenible. El órgano estatal más relevante en materia de promoción y defensa de los derechos humanos en Chile ha sido noticia una y otra vez por las escandalosas declaraciones de su Director y la tibieza con la que ha enfrentado la crisis de derechos humanos más grave que ha ocurrido en Chile desde el fin de la Dictadura Civil-Militar. 

El INDH está llamado a promover y proteger los derechos humanos de las personas que habitan en el territorio de Chile. Esa es su única misión, su razón de ser, y la medida respecto de la cuál debe ser juzgado su actuar. Hoy, una vez más desde que Sergio Micco dirige dicha institución, está siendo cuestionada por relativizar o minimizar las violaciones de los derechos humanos.

Un detalle que pudiera parecer tan menor como el cambio de criterio para contabilizar a las víctimas de trauma ocular del Estallido Social, en un contexto en el que se está discutiendo la ampliación del programa de reparación para dichas víctimas; mecanismos para la calificación y reparación de las víctimas de violaciones a los derechos humanos; la libertad de los presos de la revuelta y otras medidas orientadas al reconocimiento y reparación de las víctimas, este tipo de cambios en cifras de la principal institución de derechos humanos del país, son de una importancia inconmensurable. Las víctimas de trauma ocular no son sólo aquellas que judicializaron sus casos, son las 460 víctimas constatadas por las y los observadores del INDH y todas las demás que aún no han sido reconocidas.

Como Partido Comunes también consideramos que a la luz del contexto actual, junto con la salida del actual director, es fundamental pensar un cambio profundo en la institucionalidad que promueve y defiende los Derechos Humanos en Chile. En lo inmediato debe trabajarse en la democratización del INDH: que se legisle un cambio de órgano directivo del INDH que asegure plena transparencia y autonomía, asegure competencias en DDHH por parte de directores y consejeros, y asegure la representación efectiva de la sociedad civil en la toma de decisiones. En el mediano plazo, será tarea de la Convención Constitucional el configurar una institucionalidad de protección y promoción de los Derechos Humanos, donde el Estado sea efectivamente garante de dichos objetivos y donde el INDH esté, como institución, a la altura de tales desafíos.