Diputada Camila Rojas: "Vamos a seguir insistiendo en una ley de educación sexual integral"

Fue un año de trabajo en el proyecto de ley que buscó establecer la educación sexual integral en todos sus niveles, liderado por la diputada Camila Rojas (Comunes). La deuda en esta materia es gigantesca: solo algunos colegios tienen programas específicos para aplicar educación sexual, otros lo hacen a través de ramos como ciencias naturales u orientación y, en otros, simplemente está ausente.

Pese a esa enorme necesidad de aunar criterios y hacer que el acceso sea efectivo a todos las y los estudiantes, el proyecto se rechazó por no alcanzar el quórum requerido para modificar leyes orgánicas constitucionales como esta. El lobby de grupos conservadores como “Con mis hijos no te metas” y la asesoría de Marcela Aranda a los parlamentarios de derecha, quien ha promovido iniciativas homofóbicas y discursos de odio, fueron parte de esta discusión.

Para Rojas, sin embargo, que el tema se pusiera en discusión ya es un punto a favor para seguir adelante con el debate que, insiste, debe ser considerado un derecho humano esencial.

¿Cómo ves que afecta en lo concreto que este proyecto haya sido rechazado?

En lo concreto es que vamos a seguir con una educación sexual que, por un lado, es tardía porque la ley 20.418 establece que es obligatoria la enseñanza media, pero que, por otro, lado genera diferencias entre los contenidos que ven unos estudiantes y otros. La misma ley establece que son los establecimientos, de acuerdo a sus proyectos educativos, los que en definitiva tienen que definir lo que se va a pasar en educación sexual. Si bien hay una orientación del Ministerio de Educación, en última instancia son los colegios los que deciden sobre los contenidos. Por otro lado, hay algunas apariciones en los currículos en orientación y ciencias naturales, pero evidentemente eso no responde a una visión global ni a un plan de educación sexual y perspectiva de género que atraviese toda la perspectiva educativa. Sin duda, nos quedamos sin la posibilidad de que los niños, niñas y adolescentes reciban educación sexual desde la primera infancia.

-¿Cuáles fueron los argumentos de quienes estuvieron por rechazar el proyecto?

Ayer justo tuve esta conversación porque hice una presentación en un seminario y ordené en dos tipos los argumentos: primero están los que se han usado en distintas discusiones sobre educación, en reformas anteriores, en el fin al lucro, que es la libertad de enseñanza entendida como el derecho a tener colegios, básicamente a comprar y vender educación, y desde ahí que el colegio tiene tales derechos como el de ver qué contenidos se ven o no.

Después está el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos, entendido bajo la lógica que nadie más puede inmiscuirse en esa educación. Esos dos elementos, que además están presentes en esta Constitución, han estado en todas las reformas que se han hecho, no solo en las de Bachelet sino que también estuvieron presentes en la historia de cambios legales que se han hecho para que exista menos discriminación.

La otra línea que veo es algo más asociada a noticias falsas, donde se ha dicho que con este proyecto se iba a sexualizar a los niños y niñas, que era un paso a la pedofilia. Evidentemente son falsos, en el debate del proyecto, que no era exactamente lo que habíamos presentado, tomamos algunos puntos que expusieron los diputados de la derecha referido al derecho de los padres y madres de educar a sus hijos, a la indemnidad sexual. Sí hubo consideración a la parte por así decirlo más racional de lo que querían preservar, pero otras derechamente era información falsa.

-Este proyecto lo respaldó en su momento un diputado, Jaime Bellolio (UDI), que luego asumió como ministro. ¿Cómo viste el comportamiento de la derecha durante toda la discusión?

Exceptuando que Jaime Bellolio había firmado el proyecto y había presentado otro referente a la misma temática, porque estos proyectos eran refundidos, eran cuatro sobre educación social y los cuatros solo tenían la firma de un diputado de derecha que era él. Entonces, este es un tema que no le interesa a la derechaCuando en el debate dicen presentemos otro proyecto porque este era ‘totalitario’, lo cierto es que en los hechos nunca han estado preocupados del tema.

A mi me pasa como un meme que dice que ‘no espero nada de ellos, pero igual así me decepcionan’, porque escucharlos decir que el proyecto era ‘totalitario’, que no se puede ir en contra de los padres y madres, cuando es evidente que el rol que juegan las escuelas es complementario a lo que hacen las familias y en algunos casos es la educación que reciben los niños y niñas porque puede ser que en sus familias no tengan acceso a la información para dar esa orientación. Entonces los argumentos eran pobres, por no haber leído el proyecto, pero, además, muy conservadores. Yo no esperaba mucho más, pero aun así los argumentos sorprenden.

También estuvo presente el lobby, por ejemplo, de Marcela Aranda, María Pía Adriasola, esposa de José Antonio Kast. ¿De qué manera lo hicieron presente en el trámite? ¿Qué tan determinante fue eso para su rechazo?

Además de ellas dos, estuvo muy presente Ingrid Bohn, de ‘Con mis Hijos no te Metas’, las tres vinculadas a la derecha, como protagónicas contra el rechazo al proyecto. Yo lo lamento porque hay diputados que les dan espacios para intervenir directamente en indicaciones, les entregan respaldo más allá de las prácticas que han tenido. En el caso de Marcela Aranda, que ha difundido odio, y aun así hay diputados que le permiten trabajar asesorando en una materia tan importante como la educación sexual. Ellas efectivamente intervinieron en el debate legislativo, como organizaciones, invitados. Lo más grave que me parece es que incluso se hicieran parte en la redacción de indicaciones.

-¿Qué agregaron?

O sea, te podría mandar más de 100 indicaciones que presentó Marcela Aranda, al alero del diputado Sabag. Entonces, todas estas indicaciones dejaban el proyecto en nada. Si le presentas esa cantidad de indicaciones es porque, en definitiva, no estás de acuerdo con el proyecto.

-Ante este rechazo, vemos claro los cambios necesarios de implementar en términos constitucionales por los quórums. ¿Qué otros aspectos que tengan relación directa con educación sexual ves imprescindible que sean integrados o modificados en la nueva Constitución?

Creo que, por un lado, la inclusión de derechos sociales y también y sexuales y reproductivos contemplan la educación sexual y eso es considerado un derecho humano por la ONU. Está eso y, por otro lado, otras trabas como la libertad de enseñanza y el rol que se le da a los sostenedores en la formación de niños y niñas. Por último lo de los quórum supra mayoritarios para leyes como estas porque como era una modificación de una ley porque como era una modificación a una ley orgánica constitucional estaba esta exigencia por lo tanto si no teníamos votos de derecha no teníamos como sacar el proyecto, pese a que ganamos en el número. (El proyecto fue aprobado en general por 71  votos a favor, 65 en contra y 2 abstenciones. Sin embargo, la votación del articulado tuvo 73 votos a favor, 67 en contra y 2 abstenciones, sin  alcanzar el quórum requerido al ser una reforma a la ley orgánica constitucional).

También hay una sobrerepresentación de la derecha más conservadora, no había ni un ápice de derecha liberal que considerara esto como un tema relevante.

-¿Cuáles son las posibilidades de volver a reingresar el proyecto?

Mira, lo que decidimos hacer es que en estos días vamos a enviar una pauta a las organizaciones con las que trabajamos desde el comienzo, las que se fueron sumando y a las personas que se mostraron interesadas en el proceso para hacer una evaluación. Estuvimos un año trabajando, lo presentamos en septiembre del año pasado, y queremos hacer una evaluación en conjunto con las personas que se dispusieron a avanzar en el tema y vamos a ver las proyecciones con ellos. Queremos volver a presentarlo, pero queremos generar un estrategia de cómo hacerlo y seguir. No hay que olvidar que lo importante de una ley marco es que todos los niños, niñas y adolescentes tengan el mismo acceso a este derecho. Porque hoy existen colegios que hacen educación sexual desde párvulos, pero los únicos que se ven beneficiados son los niños que van a esos colegios. El propósito de esta ley es que el acceso sea igualitario.

Pero ya hay experiencia en Chile referida a impartir educación sexual desde la primera infancia, hay colegios donde se hacen talleres, profesoras y profesores que se han preparado en el camino para hacerlo. Entonces, nos vamos a enriquecer de esas experiencias que conocimos en el camino.

-Fue más de un año de trabajo, ¿con qué sensación de te quedas?

Realmente creo que la posibilidad de que el tema esté en discusión sin duda es una oportunidad y eso lo logramos a raíz de haber ingresado el proyecto, de haberlo puesto en tabla en la comisión durante mi presidencia. En ese sentido me siento bien, pero lamento mucho que no hayamos avanzado más porque el que no exista educación sexual, afectividad y género obligatoria desde los primeros niveles y durante toda la trayectoria educativa, pone en riesgo a los niños, niñas y adolescentes. No estamos hablando de cualquier cosa. La educación sexual sirve para prevenir infecciones de trasmisión sexual, embarazos no programados, abuso sexual infantil y sirve para tomar buenas decisiones y para, en definitiva, una vida sexual plenaCuando hablamos de sexualidad no solo hablamos de coito, entonces es fundamental. Lo que pasó cuando se rechazó el proyecto fue negarle este derecho a los niños de Chile. Por su puesto, es frustrante, pero el único camino que tenemos es seguir insistiendo y ver los caminos hacia adelante. De todas maneras se puede presentar una nueva iniciativa sobre la materia, pero no puede ser la misma, debe tener modificaciones.