No hay derechos sin deberes: una consigna autoritaria

"Este condicionamiento de los derechos es de suyo contrario a los derechos humanos, que son inalienables a la persona, una precisión que fue necesario imponer como obligación a los Estados cuando algunos regímenes volvieron sistemática y masiva la violación a la dignidad de millones de personas por el hecho de no cumplir con ciertos “deberes”, como los de pertenecer a cierta raza o someterse sin reclamo a la razón de ciertos Estados o economías"

El director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Sergio Micco, ha señalado en una reciente entrevista que “no hay derechos sin deberes”. No dice sólo que los deberes son importantes ni que estarían subvalorados frente a los derechos. Plantea, literalmente, que los deberes son condición para la existencia de los derechos.

Este condicionamiento de los derechos es de suyo contrario a los derechos humanos, que son inalienables a la persona, una precisión que fue necesario imponer como obligación a los Estados cuando algunos regímenes volvieron sistemática y masiva la violación a la dignidad de millones de personas por el hecho de no cumplir con ciertos “deberes”, como los de pertenecer a cierta raza o someterse sin reclamo a la razón de ciertos Estados o economías.

Que lo diga el director de la institución encargada de velar por el cumplimiento por parte del Estado de Chile de sus obligaciones jurídicas con los derechos humanos es particularmente grave. Implica no sólo hacer mal su trabajo, sino hacer el trabajo contrario. Al relativizar las obligaciones del Estado, el director del INDH contribuye a que las normas jurídicas o administrativas que obligan a los agentes estatales a respetar y proteger los derechos pierdan efectividad.

Dicho de otro modo, de poco servirán leyes que tipifican delitos de esta naturaleza o protocolos que impiden, por ejemplo, a la policía apalear y torturar manifestantes, si la autoridad encargada de impedirlo transmite el mensaje -y una práctica, por omisión u acción- de que tales vejaciones pueden tener una justificación.

El director del INDH, además, olvida que las sociedades cuentan con muchas más instituciones encargadas de velar por el cumplimiento de los deberes de lo ciudadanos (cumplir la ley, pagar impuestos, educarse, trabajar, etc) que de proteger sus derechos. Tal olvido no parece ser solo “desconocimiento” de la doctrina de derechos humanos, como muchas organizaciones y defensores han correctamente apuntado en numerosas ocasiones anteriores. Lo que se advierte es una defensa activa de la ampliación de las prerrogativas y la discrecionalidad de la autoridad represiva del Estado.

Esto deja en evidencia el doble estándar del sector que puso en su cargo al actual director del INDH, la derecha, en materia de derechos humanos y defensa de la dignidad individual. Mientras con una mano debilitan la capacidad redistributiva y democrática del Estado, con la otra fortalecen su facultades represivas y policiales.

De tal suerte, la agenda del actual director del INDH no sólo es incapaz de hacerle frente a la crisis de derechos humanos existente en Chile, y a la cual al Instituto le corresponde hacer frente por mandato legal. Más bien la exacerba y naturaliza, contribuyendo a acentuar la desprotección de las personas ante el Estado. Estamos, en definitiva, ante un episodio que expresa el avance de un renovado autoritarismo dentro del seno mismo de la institucionalidad de derechos humanos.

Es por ello que Sergio Micco no está en condiciones de dirigir el INDH, convicción cada día más generalizada en el amplio y diverso movimiento chileno de defensoras y defensores de derechos humanos. Esto pone como tarea fortalecer esta institución, asegurando la calidad profesional, competencias y el reconocimiento a trayectorias efectivas en derechos humanos de quien sea su director y exige involucrar más y de manera efectiva a la sociedad civil en su nombramiento.

Firman:

Javiera Toro

Presidenta Partido Comunes

Francisco Figueroa

Haydee Oberreuter

Enrique Riobo

Juan René Maureira

Juan Mena

Integrantes organización “Derechos en Común”