Declaración respecto a los graves incidentes en el Instituto Nacional

Como Frente Docente del Partido Comunes rechazamos categóricamente el accionar de Carabineros y de la Municipalidad de Santiago, y hacemos un llamado a establecer espacios de dialogo democrático y abierto en nuestras comunidades educativas, dejando siempre en el centro de nuestra preocupación los derechos de niñas, niños y jóvenes a la Educación Pública.

La lucha por la educación pública es una lucha inherente a las sociedades en las cuales la formación y desarrollo de las personas ha quedado relegado de las prioridades de los Estados de raigambre neoliberal.  De esta manera, el antiguo Estado docente, emblema de un Estado preocupado por la educación de sus conciudadanos, es intervenido y constituido a fines de los años setenta en uno donde la lógica subsidiara se entendería como motor de este nuevo contrato social. Esta situación, contextual para entender la crisis de la educación chilena, reconoce al mercado como elemento central y corazón de todo proyecto educativo y cultural. La mercantilización no solo reduce a todas y todos a la calidad de fetiches transables, sino que también pondera esa situación en un ámbito de exclusión y competencia donde unos tienen posibilidades y otros no. Entonces ¿Dónde parte la violencia? 

Las imágenes vistas hoy donde un grupo de jóvenes encapuchados se enfrentaban a carabineros en las inmediaciones del Instituto Nacional, así como el ingreso FFEE al interior de una sus aulas, no solo expresa el exceso de una realidad en franco desarrollo, sino que da cuenta de lo más complejo de la actual crisis educacional:  la violencia como modo y forma de resolución de conflictos entre adultos y jóvenes ¿Cuál es el problema entonces? ¿Quiénes son los y las responsables de los hechos ocurridos hoy en el Instituto Nacional? Fácil sería decir que esos jóvenes “no deberían estar ahí”, pero esta respuesta no solo simplifica, sino que cubre la real magnitud de este problema. Proyectos como Aula Segura, donde lo pedagógico es subsumido por esta idea del “castigo” como medida de disciplinamiento y control, siguen esa línea donde lo punitivo se reconoce como “la forma” de resolver relacionarse entre adultos y jóvenes. Las defensas públicas hechas por la ministra de educación Marcela Cubillos y el alcalde de Santiago Felipe Alessandri hacia proyectos como Aula Segura no solo dan cuenta de sus intereses políticos (muy evidentes por cierto), sino que también de que quienes lideran los procesos formativos y educativos de nuestros y nuestras estudiantes no reconocen ni entienden los nuevos desafíos en los que la juventud está inmersa, ni menos entender el diálogo y la democracia  como vías legítimas para lograr acuerdos. En otras palabras, de construir en conjunto. La manera mediante la cual el Estado actúa es el origen inicial de este problema. La violencia se configura en la medida que la competencia, la exclusión y la precarización se convierten en los vectores de cualquier proyecto social. La educación chilena adolece de ese mal, donde la naturalización de la educación para ricos y la educación para pobres es convierte en la esencia de este sistema.

Como profesores y profesoras del Partido Comunes no solo rechazamos el actuar de FFEE al interior del Instituto Nacional, ejemplo concreto de este “disicplinamiento”, sino que hacemos un llamado a reconocer y empoderar a las comunidades educativas para encontrar en conjunto salidas para los problemas que afectan a cada realidad. Por lo mismo, la organización, el debate, el diálogo, la democratización y la apertura de nuestras prácticas son el camino que como profesores podemos articular. La educación chilena necesita a sus docentes, pensarla fuera de esta lógica neoliberal y violenta es parte de los desafíos que Comunes nos hemos propuesto. Arriba lxs profes, arriba lxs que luchan! 
 

Frente Docentes de Comunes