Por unas FFAA sujetas a la democracia

Señor director:

Tanto la Constitución de 1925 como la Constitución del 1980, consagran explícitamente que las FFAA son órganos “obedientes y no deliberantes”. Ninguna es, a mi juicio, un ejemplo de una Constitución escrita de forma democrática y participativa, ni mucho menos el ideal que queremos para el nuevo Chile. Sin embargo, ambas recogen este principio porque es un mínimo democrático que quien ostente el monopolio de la fuerza y el uso de armas de guerra -FFAA y policías, en general- no intervenga o genere presiones al poder democrático y la voluntad popular.

Lo ofensiva del gobierno y el Ejército contra los medios de comunicación y, recientemente, con un canal de televisión en particular, muestran una vez más las débiles convicciones democráticas de ambos actores. El respaldo del Ministro de Defensa a la carta del Secretario General del Ejército es del todo inaceptable, pero deja en evidencia las posiciones en juego.

La doctrina Schneider, apoyada por mi bisabuelo en su rol como Comandante en Jefe del Ejército entre 1969-1970 antes de ser asesinado por estas mismas convicciones republicanas, concibe al Ejército como un órgano sujeto al Estado de Derecho y subordinado al poder civil, pues ahí reside la soberanía y voluntad ciudadana. Es decir, no deben intervenir en la esfera política. Nuevamente, “no deliberantes”.

Creo que esta visión y muchas otras perspectivas críticas al actuar de las FFAA en nuestro país, son claves para la tarea de restauración democrática tras el desastre del gobierno actual, así como también para que Chile tenga unas nuevas FFAA y policías con los DDHH, la democracia y el bien común en el centro.

Emilia Schneider Videla